Vivimos en el paraíso porque Asturias es la tierra soñada: nuestras montañas, los bosques, la fauna, los ríos y playas... Presumimos de nuestra tierra y con la generosidad que nos caracteriza, se la entregamos a todos aquellos que se acercan a nosotros. Los visitantes admiran nuestra riqueza gastronómica, paisajística y cultural. De Asturias nadie se va de vacío: parten con las manos llenas de regalos y el espíritu pleno de felicidad. Asturias les ofrece su esencia y los asturianos participamos encantados, haciendo de ángeles custodios de nuestra ayalga, el tesoro más preciado: el orgullo de ser asturianos.
La Asturias que conocemos, la que hemos de cuidar, nos ofrece año tras año una enorme diversidad de opciones que pocas tierras pueden mostrar. La escasa distancia que separa las montañas del mar configura un entorno irrepetible que merece ser explorado día tras día.
Afortunados somos al vivir durante todo el año un suave clima que nos permite disfrutar de las playas en verano y de las montañas en invierno. Y siguiendo ese recorrido desde la cota más baja a la más alta, pasar por multitud de vegas, valles, altos, picos… Practicar el surf, el senderismo, la escalada o el esquí. Sobrevolar Asturias en parapente, descenderla en canoa, nadar en sus ríos y lagos, patear sus caminos o pedalear sus mil rutas.
Cuidemos Asturias como ella nos cuida a nosotros.